Átate las botas y sal a enseñar

En esta historia nuestro protagonista, Jesus Pelfort (@jesuspelfort en Instagram), es un chico del interior de Cataluña, de una población con tradición y cultura profundamente de la tierra, con mucha de su gente de clase media e inmigrante proveniente de otras partes del Estado.

Aquí creció feliz y sonriente, seguro de sí mismo, echado para delante en todo lo que se propone, siendo líder de los suyos tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, hasta que esa seguridad sumada a su calidad futbolística levantan la atención y el interés de uno de los clubes referentes a nivel nacional en fútbol base: el RCD Espanyol, quien pujó por sus servicios y consiguió convencer tanto a la familia como a él.

Años de sacrificios, kilómetros de ida y vuelta, entrenamientos mejores, peores, pero siempre fiel a su condición de líder y con ideas claras y concisas de lo pretendido en su futuro cercano: triunfar en esto del fútbol.

Su madre/padre siempre cerca del nene de sus ojos, alumbrando su mirada cada vez que éste salía de un entrenamiento o partido, orgullosa de lo que estaba consiguiendo pasito a pasito, apoyándole en su esfuerzo, inculcándole valores impagables, nunca haciéndole creer en posibilidades irreales y sin que se olvidase de sus estudios.

Así fueron transcurriendo los años, las etapas de fútbol base, con triunfos, enfrentando a los mejores jugadores del país, siendo siempre uno más de ellos, capitaneando al equipo en fechas señaladas, alzando trofeos, acompañando compañeros prometedores, siendo en muchas ocasiones el apoyo de ellos en momentos de debilidad, hasta que llega el momento cumbre de todo sueño de cualquier adolescente que realiza el deporte que ama: la llamada del equipo Nacional para una convocatoria OFICIAL. Sí, sí, el equipo Nacional que le llama por su trabajo, por su calidad, por su perseverancia y por su lectura de juego.

Ahí estaba él, con su pelo decolorado, lleno de ilusión, afrontando un viaje para el recuerdo a Liverpool, para enfrentarse a Inglaterra.

En la mochila, ilusión, respeto, canguelo, respeto, ilusión, ilusión, sueños que se acercan, más ilusión…con la suerte de poder disputar unos minutos en el duelo.

Estaba marcado como el mediocentro del futuro del club, era su momento, le llegarían ofertas para poder vivir de ello, para poder realizar su sueño…

Nadie podía privarle de conseguir completar su camino…ni representantes, ni directivas, ni contrarios, nadie…

Hasta que en una nueva demostración de que en esto del fútbol todo se puede mirar desde diferentes perspectivas, los hechos no le jugaron una buena pasada…llevándole fuera de su zona de confort, a un club muy diferente, ciudad fría, pequeña, con otra mentalidad, con un entrenador con mentalidad poco protagonista, premiando más la destrucción que la construcción, situación poco favorable para nuestro protagonista.

Momentos duros, sin estar acostumbrado a ver los toros desde la barrera, sin tener protagonismo, sin ser partícipe, sólo en medio de la nada, con la familia lejos y sin sus amistades cerca… Decisiones difíciles las que iba a tener que tomar, callarse, luchar, mirar para otro lado, buscar otra opción.

¡Pues bien! Siempre en los momentos malos hay un resquicio de luz que alumbra el camino, y quizá a veces de la manera menos esperada…

En su caso fue a través del estudio. Enfocando su futuro a estar ligado a lo que siempre ha sido su pasión, pero formándose, no sin dejar de lado la práctica activa del fútbol, pero sí haciéndolo de manera semiprofesional, sin estar 24h por y para ello, partiendo los esfuerzos en su pasión y su futuro.

Camino lleno de alegrías que quien le iba a decir le ha dado el fútbol modesto que no había podido tocar con los dedos hasta edad adulta y del cual ha creado sus mejores amistades y le ha llevado por un camino diferente pero seguro apasionante.

Esa formación que tanta importancia siempre le ha dado él a los entrenadores hizo embarcarse en un viaje fabuloso muy lejos de su casa, exactamente a Suecia, donde entabló una relación con un grupo de personas que sin conocerlas, convivieron durante muchos días 24h al día organizando, preparando, gestionando y ejecutando entrenamientos a personas locales, siendo probablemente de las experiencias más ricas en valores que ha podido tener.

Entrenamientos a 35º, de mañana, de tarde, discusiones de fútbol, comidas, cenas, alguna que otra fiesta, descubrimiento de ciudades, de paisajes, de personas y maneras de hacer, que de vuelta a la realidad marcaron su devenir.

Tanto fue así, que ese grupo de personas hicieron lo posible y lo imposible por unirse en proyectos futbolísticos en común, recorriendo mundo juntos, sin importar país, cultura, religión…riendo juntos, llorando juntos, compartiendo secretos, verdades, mentiras, fútbol y más fútbol, cada uno con sus ideas y principios, fieles a ellos, defendiéndolos hasta la saciedad.

Aún hoy día, recuerda un partido informal, entre entrenadores locales de Arabia Saudí y ellos, botas apretadas, 2 números menos de su pie, para sentir la pelota cuando la toco, ese portero adelantado, esa mirada de reojo, ese control orientado…y ese golpeo de medio campo, que sólo pueden tener los jugadores con una clase especial…ese toque sutil con el empeine frontal, ese pragmatismo a la hora de golpear y colocar la pierna de apoyo, el equilibrio de los brazos…una imagen inconfundible, que sólo tienen los grandes…

Tenía el fútbol por las venas, pero su momento de disfrutar de esto siendo activo del juego real había pasado, le era suficiente jugando con sus amigos en equipos de menor exigencia…en teoría, ya que él quizá es verdad que entrenaba menos que cuando era la gran promesa, pero cuando lo hacía, lo hacía con la intención de no perder ni en el fútbol tenis.

Paralelamente a su evolución en activo, su enfoque como formador de personas fue creciendo de manera sustancial desde lo físico, donde se creó una vía donde poder hacer feliz a mucha gente, a lo cognitivo, donde de verdad, se podría decir, ha creado su sello, donde ha sabido compartir su pasión con los futuros formadores de éste nuestro deporte llamado fútbol. Desde los banquillos como líder de equipo formando para la competición, hasta estar en un segundo plano aportando los detalles, pasando por las aulas, donde mantiene viva la llama de la pasión por la pelota desde la enseñanza.

Ésta es una historia llena de calidad futbolística, de cantidad de kilómetros recorridos juntos, de cantidad de tiempo empleado en buscar el camino de oro, el camino perfecto, el sentirse lleno a nivel profesional, de momentos personales y de familia duros, de amores y desamores, sesiones preparadas, ejercicios diseñados, pero sobre todo una historia de enorme calidad humana.

Nunca pierdas la perspectiva, da igual que la toques bien, que tengas una gran visión de juego, que seas un portento físico…lo verdaderamente importante es ser buena persona, amigo de tus amigos, con una gran compresión y respeto a lo que depara la vida.

Dedicado a un amigo. Dicen que los amigos se pueden contar con los dedos de una mano, y yo puedo decir que éste es un de mis dedos.

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