El fútbol como forma de vida

Dicen que es de recibo ser agradecido…por lo que no puedo dejar de escribir la historia de una persona que cuando la encontré pensaba muy diferente a cuando realmente la conocí…hecho que hace que sobreponga el conocimiento de las personas por encima de los estigmas.

Su nombre es Marc, una persona poco amiga de las redes sociales, con un círculo de amistades no muy amplio, terco en sus ideales y afín a sus metas.

La primera vez que me encontré con él fue en el Pabellón de futbito, en una competición de fútbol sala de 24h, ese formato que apasiona tanto a los jóvenes, de dar todo fuera y dentro de la pista durante un sinfín de partidos, para ser los reyes del pueblo…durante unos minutos…

Ya había escuchado sobre él, era buen jugador de fútbol, competitivo y que realmente haría lo que fuese por ganar esa competición…

Nosotros veníamos de acabar nuestra etapa de fútbol base, teniendo una gloriosa trayectoria, con una juventud que hacía romper estadísticas dentro de la competición, y que poco a poco, a pesar de notarse que veníamos del fútbol 11, íbamos pasando rondas, hasta plantarnos en la final…contra el equipo de Marc, el gran favorito.

Pabellón lleno a reventar, un equipo hecho a medida para ganar la competición, con jugadores consagrados de fútbol sala, contra un equipo de fútbol 11, ¡eso sí!, que no parábamos de correr…

Primera parte 1-1, y nosotros cada vez nos lo creíamos más y más…pensando en poder hacer sombra a jugadores de esa talla…hasta que, nos levantaron del sueño endosándonos un 10 a 0 en la 2ª parte…acabando el partido 11 a 1…siendo Marc uno de los jugadores destacados (y diría el único que también provenía de fútbol campo de ese equipo).

Aquel día fue donde empecé a hacer un seguimiento de su persona a nivel más detallado, sabiendo que había jugado en equipos de Barcelona de la talla del @uesants, llegando a debutar en 3ª División y teniendo la oportunidad de fichar por el equipo ilerdense del @uetarrega, con jugadores consagrados en sus filas y llegando a tener sus momentos de gloria en el mismo…hasta que llegaron los  más amargos…las lesiones de rodilla que le truncaron su sueño de poder dedicar su futuro a ser jugador de fútbol de nivel alto…

Pero…¿quién dijo que a pesar de las lesiones, no puede uno dedicarse al fútbol 100%?

Marc es un gran ejemplo de la respuesta a esa pregunta….pasando por hasta 12 equipos más y aún hoy día, jugando en activo y siendo resolutivo marcando goles…

Teniendo ilusión sábado tras sábado como padre para ver jugar a su hijo, o cuidándose él para jugar, entrenando por su cuenta, visitando fisios para estar preparado…ya sea para amistosos o partidos de competición…

Pero esta historia no se quiere detener en el jugador de fútbol…sino en su figura…una persona que la empecé a conocer como compañero de equipo…un equipo humilde pero que cambió la mentalidad de ser un equipo mediocre, en el que valía todo: entrenar de cualquier manera,  no entrenar, la impuntualidad…, a ser un equipo en el que primaba por encima de todo el rendimiento y competitividad…y puedo asegurar, que en esos momentos fue donde comencé a conocer al Marc de verdad, a esa persona que ayudaba desde la sombra al cuerpo técnico, que apoyaba al compañero (a veces sin control, también hay que apuntarlo), marcando la diferencia en el campo…

Algún año después, él tomó un rumbo diferente encarando un proyecto como jugador en un club humilde del Penedès, un club sin estructura, pero que le daba rienda suelta en su devoción de planificación y organización externa a la vida del equipo…allí podía fichar, planificar, apoyar al staff…y fue donde nos reunimos de nuevo…ya que entre esos fichajes encajó el mío.

Esos dos años juntos puedo decir que fueron un antes y un después en nuestra relación…ya que sí es cierto que aunque en el primer equipo que coincidimos, fue una relación cordial pero no muy intensa…en el segundo proyecto sí que enlazamos raíces para hoy día seguir manteniéndolas muy vivas…

Fue el lugar donde él organizaba todo lo relacionado con la plantilla, presupuesto, altas, bajas, etc. con el único propósito de poner al equipo de La Munia en el horizonte y donde nadie lo había llevado…con viajes de ida y vuelta, cenas, conversaciones, charlas sobre el equipo, los rivales, etc.

En paralelo, todo esto hacía que empezase a tener enemigos visibles e invisibles, pasó a ser un jugador odiado por los campos donde íbamos, etc. situación que unía cada vez más a sus compañeros y amigos alrededor de su figura, consiguiendo, no sin mucho sudor, los objetivos previamente marcados.

Después de descubrir al Marc Riba Massana más real…ese que no dormía para tener a todos los jugadores disponibles, a todos enchufados, gestionando día y noche las diferentes personalidades que te encuentras en un vestuario, entendiendo a todos, y apoyándoles, todo el día agarrado al móvil…tuve claro que si en algún momento me llegaba la hora de entrenar, esa persona estaría en mi barco.

Y ese momento llegó años después…cuando el camino me llevó a tener que coger el equipo del cual era jugador y hacerme cargo, primero como entrenador-jugador, y después como entrenador, sin llegar a sentirme del todo realizado por la ideología del club, conformista y sin valorar realmente la competitividad como se merecía.

Una vez acabado el año y con el planteamiento por parte de la Junta Directiva y por defecto, por mi aita, que era el Presidente, mi propuesta fue muy clara…sin un proyecto ganador, no podía seguir al frente…ya que no estaba hecho para tratar con personas que les daba igual ganar o perder, personas que después de un partido perdido de manera lamentable, eran capaces de estar contándose chistes…

El Presidente, que tenía ese carácter ganador siempre, se le encendieron los ojos, ya que se unían dos caminos con un mismo objetivo, teniendo muy claro cómo conseguirlo y sobre todo con quien….y ese no era nadie más que Marc, a quien le daríamos manga ancha en cuanto a dar bajas y altas en la plantilla, consiguiendo generar unas sinergias inigualables en el fútbol del Garraf

El primer año, fue duro… duro de verdad, ya que éramos el equipo a batir, todos nos querían ganar, a veces de cualquier manera, siendo objeto de agresiones, de encerronas, de momentos complicados de gestionar a nivel de equipo y de amistad…dudando de si era el camino a seguir…

Pero cuando cada día le veías a él, con esa sonrisa que le marcaba la cara, siempre a cuestas con su mochila, preparado para entrenar como uno más (aunque no fuese jugador de la 1ª plantilla), con ese poder de convicción, esa fuerza que genera su mensaje, ¿cómo no íbamos a lograrlo?, podíamos lograr eso y mucho más…de hecho, siempre podremos decir que conseguimos hacer historia en nuestro pequeño pueblo llamado Sitges y en la zona, consiguiendo poner al equipo 2 categorías por encima de donde lo cogimos, en la División Catalana de fútbol, siendo los primeros campeones de la Copa Catalunya amateur de la @fcf_cat y mirando de tu a tu a entidades centenarias y provenientes de 2ªB y 3ª División…cuanto orgullo y satisfacción nos dio todo aquello…

No puedo seguir con la historia de nuestro protagonista sin dar pelos y señales a que todo no fue reír y bailar, ya que hubieron infinidad de reuniones, de discusiones a fuego vivo, en las que nos compenetrábamos siendo el poli bueno y malo para los jugadores, llegando a estar momentos sin hablarnos por la capacidad de creer en uno mismo que teníamos los dos, pero siempre llegando a ese equilibrio que necesitaba el proyecto y en definitiva, el objetivo…los entrenadores poníamos la táctica y él la motivación y la realidad que en muchas ocasiones nos íbamos a encontrar…

He escuchado barbaridades sobre él, he sentido la envidia que le tenían, la inquina por saber más y dar en las teclas oportunas una y otra vez, por ser más rápido e inteligente a nivel organizativo, por leer el fútbol de manera real, por entender lo que va a suceder antes que los demás…y puedo decir que siempre le han acabado dando la razón.

Como todo en la vida, y después de muchos años juntos en variados proyectos, teniendo éxito, no teniéndolo, etc. la vida siempre ha querido mantenernos juntos, teniendo largas charlas, comentarios, viajes, sólo de una temática: el fútbol.

No hace falta hablar de otra cosa para saber qué le pasa y en qué anda pensando si conoces a una persona de verdad…saber cuándo necesita una palabra de apoyo…y yo puedo decir que para conocer a una persona siempre hay que dar una oportunidad para que entre en tu vida y puedas juzgarla. Es más, diría que nunca nos hemos dado un abrazo…nunca hemos tenido un gesto de cariño, pero, también estoy seguro que uno haría lo que hiciese falta por defender al otro.

Después de todos estos años siguiendo el mismo camino, unas veces más cerca y otras más lejos, hoy día creo que consideramos que tenemos un diamante en común, como puede ser esa silla de la oficina donde nos juntamos y junto con mi padre, nos ayudamos mutuamente a mantenernos unidos de por vida, despellejando proyectos, soñando en voz alta, y sobre todo con el sueño no verbalizado, de reagruparnos en algún equipo de nuevo…

A todos aquellos que ha ayudado ya sea a nivel personal, deportivo…me gustaría que hiciesen un ejercicio de lectura y observación del pasado para tratar de gratificar a personas como él su paso por nuestra vida, aportándonos ese pundonor y esa fuerza que en ocasiones nos ha faltado para levantarte al día siguiente.

No me gustaría acabar sin apuntar que también me ha hecho pasar las de Caín, con infinidad de anécdotas…entrenando con el teléfono dentro de las medias, haciendo 5 nudos al saco de los balones cuando el árbitro pide uno nuevo para jugar, dando la charla en el vestuario del @nastictarragona sin que los jugadores le conociesen, metiendo goles en entrenamientos del cfgava1922 en La Bobila haciendo que los jugadores en activo alucinasen, tirando pelotas desde fuera del campo en un contraataque del contrario, subiéndose a la espalda del línier para celebrar un gol, cruzando el campo a celebrar el gol de Campeones…una y mil historias que hoy me levantan una gran sonrisa…pero que no me hacen olvidar todo lo que me ha enseñado…esa manera de motivar, de gestionar personas, de hablarle a la cara a los jugadores, de leer situaciones de juego, de adelantarte a lo que sucede, de preparar el balón parado de manera simple y efectiva, sin tanto adorno y haciendo que todos entendieran lo que se pide…esa capacidad de convencer al que menos juega de que va a ser definitiva su aportación…y a la vez al que más juega, que debe seguir con la motivación…

En definitiva…esa aportación a ser mejor entrenador, y sobre todo, mejor persona…que sin tu apoyo, no lo hubiera logrado…

La frase deportiva que más me gusta de él es: Míster, como te gusta hacernos pensar…jejeje…¿por qué tantas reglas en los ejercicios? 2 equipos, un balón y quien la pierda que la vaya a recuperar…fácil…

Por todo ello y por lo que espero pueda llegar juntos: gracias.

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