Los otros

Ésta es la historia de una realidad poco reconocida y muy necesaria en nuestro mundo del deporte, y más en especial, del fútbol. Sin ellos esta industria no funcionaría.

Ellos son esas personas satélite, que siempre están, que pocas veces salen en las fotos en primer plano, que pocas veces salen en los medios de comunicación, que en muchas ocasiones se les llega a faltar al respeto, pero que son esenciales para el devenir de las plantillas y cuerpos técnicos preparando los equipajes, lavando la ropa, teniendo a punto el material de entrenamiento, preparando fichas, desplazamientos, inflando balones, recogiendo pelotas perdidas y un largo etcétera de funciones que llevan a cabo sin que nadie ponga el foco en ellos.

A lo largo de mi trayectoria han pasado muchas de esas personas, en diferentes momentos, diferentes circunstancias, con las que he sentido mayor o menor apego. Por ello quiero centrarme sin ser hipócrita, en las personas que de verdad han estado siempre, mañana, mediodía, tarde y si hace falta, noche.

Y para su presentación y creo que, por merecimiento, es debido ir paso a paso, reuniéndolos a todos en el mismo capítulo.

Me gustaría empezar por los más veteranos de edad (aunque con un espíritu más joven que el de muchos), esas personas que a pesar del peso de los años, siempre han mantenido esa tenacidad por el equipo y más en concreto, por mi persona, que han tenido todo lo relacionado con un vestuario a punto: petos lavados, ropa doblada, maletas preparadas, fichas en regla, garrafas de agua preparadas…

Sr. Abril y Sr. Ruzafa. Empiezo por vosotros nombrando la infinidad de tareas que habéis ido elaborando día a día para el bien del prójimo, en muchas ocasiones, por no decir nunca, sin pedir nada a cambio. Esas largas tardes llenando aguas calculando que cada garrafa de 8 litros tardaba 4 minutos y pico en el grifo de osmosis, esas peleas amistosas por la ropa que se habían llevado los jugadores a su casa después de un partido o entrenamiento, la preparación de las fichas día a día para tener todo en regla, persiguiendo a muchos jugadores para tener sus documentaciones en regla, la organización del pequeño cuarto de material y pequeña oficina de trastos de ese gran club en el que nos movíamos como si fuese parte de nuestro organismo y sobre todo, esa función invisible que siempre hacíais escuchando y aconsejando desde la experiencia a todo el que se os acercaba. Con gente como vosotros los psicólogos se quedarían sin trabajo, de lo que llegabais a equilibrar a todo aquel que se acercaba.

El siguiente párrafo va dedicado a dos personas que puedo decir me han marcado de por vida, que a pesar de que los caminos hayan devenido por diferentes lares, siempre podremos explicar lo especial de lo vivido juntos.

Sr. Xifra y Sr. Perea. Esas personas que desde la sombra ayudaron desde el verde en todo lo que hacía falta: material, ejercicios,… pasando por estar en el otro lado del cuerpo técnico, el de la organización logística, el del acompañamiento en la consecución de un sueño… En muchas ocasiones no teniendo los mismos puntos de vista, pero siempre desde el amor hacia la función que desempeñábamos.

Esas noches de compartir copa de Bacardí Cola en la mesa que controla todo en el Cap de la Vila, viendo pasar gente hasta que nos daban las tantas, haciendo una y mil alineaciones de cara al domingo, y sobre todo, debatiendo qué y cómo hacer para ganar el partido.

Esas conversaciones en las cuales sólo hablaba yo, siendo tú el que siempre escuchaba y con pocas palabras lo decías todo, o sino, dabas con la tecla para darme la solución a mis dudas.

Aún recuerdo un partido especial, en el que todo nuestro entorno estaba pendiente de nuestro rendimiento y en el cual perdí los nervios protestando ante un jugador indeseable que insultó a mi querida mujer pesando que me había equivocado ya que estaba dando una imagen negativa hacia mis jugadores y afición… hasta que observé a esas personas que nunca perdían los nervios, desatadas hacia el banquillo contrario increpando la actuación y la defensa hacia ese acto deleznable. ¡Qué bonito recuerdo! Sin decirme nada me estaban dando la razón esas personas que siempre me aguantaban y que tanto me aportaban.

Otra de esas personas especiales que pasan por la vida de uno y que se merece reseña es el Sr. Villanueva. Otra de esas figuras que el fútbol nunca le podrá agradecer todo lo que él ha podido aportar a su práctica. Ya desde que coincidimos en el campo de tierra, en el cual podía llegar a marcar las líneas de cal sábado tras sábado, hasta gestionar cientos y cientos de niños siempre con palabras positivas y sin un mal gesto. Jamás.

Qué pena que la vida del fútbol no pudo acabar juntándonos en una temporada de éxito, sino que nos volvió a juntar en una temporada llena de baches, pero que creo nos hizo aprender a marchas forzadas aspectos de la vida que no habíamos llegado a tocar…

El siguiente recuerdo no puede ser para otro que para el Sr. Ramírez. Esa gran persona de la cual todo el mundo en algún momento se intentaba aprovechar de alguna manera y de la cual más orgulloso puedo decir que estoy por el futuro tan prometedor que le depara y el paso de su deporte amado: el fútbol.

Qué jornadas tan fantásticas hemos pasado, desde la pelotita de hockey viajando por toda la península, madurando juntos, hasta la gestión de un vestuario de fútbol femenino, sin haber tenido ninguna experiencia previa, pasando por lo fracasos y éxitos vividos en nuestra última etapa juntos.

Qué gran gestión de lo no controlable que hacías, siendo parte imprescindible en la continuidad de muchos de los jugadores con dudas sobre su aportación al grupo.

Cómo la gente pasaba de no escucharte los primeros días a no poder dejar de saludarte e irte a buscar para recibir tu feedback diario, siendo un referente del club a todos los honores, tanto por los veteranos del lugar, como por los jóvenes que iban llegando.

Otra demostración más de que el fútbol se puede disfrutar desde el conocimiento hasta desde personas como tú, que dicen no saber nada, pero que saben más de educación, respeto y valores, que todos los que decimos saber juntos.

No quería acabar este pequeño recopilatorio de personas del entorno de un equipo sin esa gente que nos sigue a todos lados, sólo esperando que lxs chicxs den el máximo de sus posibilidades en cada acción de juego, personas como los Muñoz, Valera, Delgado, Ripoll, Costea, Badó, Rosell y un largo etcétera que hacen que esto tenga sentido día tras día.

Y por supuesto, aunque merecerían un capítulo a parte, esas personas que su apoyo es incondicional llueva, nieve o granice. Que sin ellos, ya sea desde la barra del bar, desde el palco o desde el salón del comedor, te empujan a seguir en tu andadura detrás de la pelotita. Ellxs son el Sr. Julián y la Sra. Fandiño.

A todos los nombrados, especiales y sinceras gracias por estar ahí siempre, sin esperar nada a cambio. 

Creo que es justo que todo el mundo sepa de vuestra existencia e importancia para nosotros.

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