Las migas de pan del entrenador

Antes de empezar a describir mis sensaciones en el mundo del fútbol, me veo en la obligación de recordar a los lectores de este artículo mi nulo conocimiento táctico. Todos mis conocimientos adquiridos, en el futbol y otros deportes, son a partir de la parte más humana del deportista.

Hecho este ejercicio de honestidad quiero hacer un breve resumen de mi trayectoria en el mundo del deporte. Hasta los 14 años jugué de portero en un maravilloso deporte llamado hockey patines. Después, en esta disciplina y más adelante en el fútbol he tenido el privilegio de formar parte de distintos cuerpos técnicos como delegado.

Mi conclusión, ya sea con Leo Messi en el FC Barcelona o Alberto García en el Suburense (único equipo de mi comarca, el Garraf, en ganar la Copa Catalunya), el entorno es más importante que el talento del jugador. ¿Por qué?

El entrenador puede plantear un esquema táctico para ganar el partido o ubicar un jugador en una determinada posición para explotar su talento, pero las cualidades del deportista siempre acaban apareciendo. Un delantero que realmente tiene gol, tarde o temprano cumple el objetivo de meter la pelota entre los tres palos.

¿Entonces, dónde está el problema? El deportista no deja de ser persona. Ya puedes tener una ficha de 20 millones de euros o jugar en un campo de barro en categoría regional. Da lo mismo, cualquier día un jugador te llega a un entrenamiento y te dice que sus padres tienen problemas de salud, no han dormido porque sus hijos tenían fiebre o hay un amigo que lo está pasando mal, entre otros muchos problemas cotidianos.

¿Frente a todo esto qué hace o necesita un entrenador? Un cuerpo técnico y entorno directivo con suficiente capacidad para crear un buen ambiente en el grupo. Sin esto, lo más seguro es que cuando Messi o Alberto vayan a chutar un penalti, se les aparecerán todos los fantasmas.

Yo no he descubierto nada. Os recomiendo ver una entrevista a Víctor Orta – director deportivo del Leeds United – en el canal La media inglesa. El ejecutivo narra cómo al llegar a la ciudad del centro de Inglaterra, la primera dificultad no le apareció en el terreno de juego. “Tenemos una gran mayoría de aficionados mayores de 50 años que siempre han visto al Leeds jugando en la Premier. También somos la primera ciudad de más de 100.000 habitantes que solo tiene un equipo de futbol”. 

Esta anécdota descrita por Orta es muy importante a la hora de definir la exigencia de la temporada y escoger unos determinados jugadores o entrenador para cumplir el objetivo.

Como conclusión y en mi humilde opinión, la misión principal del entrenador actual es dejar migas de pan a sus jugadores para controlar todas sus deficiencias fuera del terreno de juego. Dentro, el gol ya llegará…..

@aleixrm

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